Garuda era feliz, amaba, reía, aprendía y lloraba también. Aún era pequeño para comprender los grandes males del mundo, pero sabía disfrutar de los sencillos regalos que la vida le brindaba. Sin embargo, sentía que aquellas alegres calles que le protegieron desde que nació ocultaban una verdad desconocida y atrayente. Por eso una mañana aprovechó la oportunidad, y voló hacia el sol con la ilusión de un infante, sin darse cuenta de que el calor de sus rayos derretiría sus alas cual Ícaro inocente.
30.4.10
28.4.10
En las nubes mías
(Comarca do Ulla, Galicia 2010)
Una de las cosas que más me fascina hacer mientras conduzco – o me conducen- es observar las nubes. Varían de color e intensidad dependiendo del momento del día y del paisaje que las rodea. Cuando acaba de llover y comienzan a disiparse, la luz que reaparece entre ellas las vuelve mágicas, definidas, jugando con una amplia gama de matices cromáticos que me absorben durante minutos.
Al finalizar el día, cuando el sol comienza a perderse tras el horizonte, las golosas máculas conforman un coro celestial que le acompañan en el último viaje para crear un marco perfecto de cordura y templanza.
Las nubes construyen formas caprichosas y sorprendentes, y permiten que juegues con la imaginación tratando de diseñar tu propia historia. Algo así como el mismo destino, que va tejiendo rutas aleatorias escondidas tras los meandros de las decisiones tomadas.
(Para mi secreta alma gemela, por descubrirme rincones mágicos)
(Para mi secreta alma gemela, por descubrirme rincones mágicos)
25.3.10
Melodías extravangantes
Y la música flotaba, entre sus manos se mecía transportando a los transeúntes a espacios infinitos donde no existía nada que ellos no desearan capturar por un instante.
Las notas fluían a través de la luz, de las piedras, se elevaban sobre el puente y volaban sobre la ciudad, expectantes, impresionadas por su capacidad de reacción en la población.
Todos se habían vuelto a mirarlas, dibujadas sobre el saxo. Pero sólo era magia, su magia, la sensación de olvidarse del mundo y dejarse envolver por una melodía que ya no le pertenecía.
14.3.10
11.3.10
Proverbio indio
(Galicia, 2010)
Un viejo indio estaba hablando con su nieto y le decía:
"Me siento como si tuviera dos lobos peleando en mi corazón.
Uno de los dos es un lobo enojado, violento y vengador.
El otro está lleno de amor y compasión".
El nieto le preguntó:
"Abuelo, ¿dime cual de los dos ganará la pelea en tu corazón?"
El abuelo contestó:
"Aquel que yo alimente".
16.2.10
New York,1950
El reloj de pared marcaba las tres y veinte. El ángulo que hacía caer a la aguja más larga eran los minutos que pasaban de la hora acordada. Decidió dedicarle algunos más, por eso de que la esperanza es lo último que se pierde, y ella aún la mantenía. Esperaba verle aparecer de un momento a otro por la puerta del Café, ataviado con gabardina y sombrero, apurado por el retraso, como la primera vez que le vio.
Lo había conocido en el trabajo, una mañana de noviembre, ya en el ocaso del otoño. Su jefe les había reunido para adelantarles la visita de unos clientes muy importantes, destacados arquitectos de Chicago, que requerían sus servicios. El negocio no iba muy bien tras años de convulsión social y política, necesitaban esta oportunidad y no podían arriesgarse a que saliera mal.
Cuando terminó la reunión aún tenía la cabeza llena de tareas pendientes: rematar las cuentas anuales, enviar las cartas de los socios, ah¡ y recoger la ropa de la lavandería, no debía olvidarse. Apenas se percató de él cuando le entregó su gabardina: "Muchas gracias señorita, espero que nos volvamos a ver pronto".
Y se volvieron a ver, no sólo en la oficina, sino en el cine, en el teatro y en el Café. Ese mismo local poco iluminado y triste que comenzaba a vaciarse, ahora que el reloj de pared marcaba las cuatro y media de la tarde.
Lo había conocido en el trabajo, una mañana de noviembre, ya en el ocaso del otoño. Su jefe les había reunido para adelantarles la visita de unos clientes muy importantes, destacados arquitectos de Chicago, que requerían sus servicios. El negocio no iba muy bien tras años de convulsión social y política, necesitaban esta oportunidad y no podían arriesgarse a que saliera mal.
Cuando terminó la reunión aún tenía la cabeza llena de tareas pendientes: rematar las cuentas anuales, enviar las cartas de los socios, ah¡ y recoger la ropa de la lavandería, no debía olvidarse. Apenas se percató de él cuando le entregó su gabardina: "Muchas gracias señorita, espero que nos volvamos a ver pronto".
Y se volvieron a ver, no sólo en la oficina, sino en el cine, en el teatro y en el Café. Ese mismo local poco iluminado y triste que comenzaba a vaciarse, ahora que el reloj de pared marcaba las cuatro y media de la tarde.
2.2.10
23.12.09
Tímidamente

Y entonces apareció, sin decir nada, por el margen derecho de mi libreta, mientras trataba de coger apuntes sobre instalaciones artísticas. Se asomó con curiosidad, mirando todo a su alrededor, tratando de refugiarse del frío que hacía fuera.
Andaba buscando a sus amigos, que jugaban un par de páginas más adelante, pero no lo sabía, ni yo tampoco, simplemente surgieron del lápiz, distrayéndome del objetivo principal por el que había abierto el cuaderno... sin darme cuenta que en el fondo era otro el que perseguía: dar rienda suelta a mi imaginación pueril.
14.12.09
Sueños azucarados
(Edimburgo, 2009)Los árboles recibían la lluvia pacientes mientras la plaza iba quedando vacía,
parecía que el espectáculo no podía ofrecer mucho más
pero el tiovivo aún se mantenía en movimiento,
un movimiento pausado y rítmico que marcaba el paso del tiempo.
Hacía años que Luis traía la alegría a aquel pueblo, verano tras verano,
ver a los niños reírse sobre sus corceles de colores le devolvía a la vida.
Construía cábalas con sus pensamientos, bellos príncipes azules a la búsqueda de sus pequeñas princesas, aguerridos ante el dragón de la lengua de fuego...
Ahora las madres se apresuraban a rescatarles de sus sueños para regresar a casa,
al calor del hogar y al reconfortante amor paternal,
estaba anocheciendo y yo permanecía en pie junto a la atracción de feria,
embelesada por su giro constante y pinceladas de colores...
Tenía los cabellos empapados, pero mi boca aún preservaba el dulce sabor del algodón de azúcar...
(A mi abuelo)
Inauguración Festival Bopart 2009
Por fin ha llegado el momento de inaugurar la tercera edición del Festival Bopart de Barcelona.
Gracias al esfuerzo de profesionales como Rebeca Ponte y Toni Cano, a partir del jueves 17 de diciembre y hasta el domingo 20, varios artistas urbanos, entre los que tengo el gustazo de encontrarme, más que por mi trabajo, por la compañía, tenemos la oportunidad de interactuar con la gente del barrio del Bon Pastor, en el distrito de San Andreu, así como allende los límites de la ciudad.
Invito a que los que tengan la oportunidad se acerquen por allí para descubrir talento y cultura de jóvenes promesas. Consultad el programa y el catálogo

(Edimburgo, 2009)
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